Puerto de abrigo

September 8, 2009

La historia del sexo

Filed under: La historia del sexo, Todas las plumas — CopyLife @ 12:23 am

Rodrigo Castañeda

El ciberbrasileño, última parte

Fue en noviembre cuando volvimos a ver a Ana Rosa y para nuestra sorpresa iba sin computadora. Ya se nos había hecho costumbre el verla ir de un lado a otro cargando la laptop, buscando cafés con conexión WiFi para poder decir que salía a la calle con su novio virtual.

Fue tal nuestro extrañamiento por verla sin computadora alguna que, por supuesto, no perdimos tiempo para interrogarla. Nos dijo que ya no iba a necesitar su laptop, que la había vendido para ayudar a pagar el boleto de Luigi, el cibergalán, que llegaría en una semana, en vuelo directo desde la ciudad de Sao Paulo, y se quedaría a vivir en Querétaro, con ella por supuesto.

A ciencia cierta nadie supo qué fue lo que ocurrió con ellos dos, pues fiel a su costumbre Ana Rosa desapareció por varios meses —algunos de los amigos en común incluso creían que el brasileño la había matado—, y cuando volvió a hacer su entrada triunfal Luigi había regresado a Sao Paulo; sin embargo he logrado recopilar algunos hechos aislados que me permiten hacer una reconstrucción, creo acertada, de lo que sucedió en realidad, reconstrucción que me permito compartir con ustedes:

Resulta que Luigi llegó tal como estaba acordado el lunes 15 de noviembre a las ocho de la noche, en el vuelo 3BA158-7 de Continental. Ana Rosa lo fue a recibir al aeropuerto, iba ataviada con un vestido de gasa estampado de flores que aseguraba se le veía muy bien, por lo que el sacrificio de congelarse en la Ciudad de México estaba justificado. No sé cuánto se haga de vuelo desde Brasil, pero asumo que no han de ser menos de diez horas, así que Luigi ha de haber llegado rendido pues no se le ocurrió hacer comentario alguno sobre el vestido de Ana Rosa, hecho que le costó varios puntos.

Se quedaron a dormir esa noche en la casa de los papás de ella, en Coapa. Este hecho coincidió con la visita de una hermana que vino de visita desde de Piedras Negras y que es hipocondríaca, por lo que todos sus temas de conversación giran en derredor de las infecciones, la pus, sistemas digestivos defectuosos y la muerte; sobra decir que estas pláticas son los menos favoritas de Luigi, pero aun así aguantó la noche lo mejor que pudo.

Al regresar a Querétaro Luigi conoció a la hija de Ana Rosa. La impresión del encuentro fue tal, que ni el brasileño ni la niña podían estar juntos en la misma habitación sin hacerse burla, señas o ponerse sobrenombres. Esta conducta por parte de ambos obligó a la anfitriona a establecer diferentes horarios para que tanto el cibergalán, como la hija, pudieran hacer uso de la casa sin tener que verse siquiera. A pesar de todo las cosas fueron bien los primeros días, pero a la semana siguiente todo cambio.

Si la gente dice que todo cambio es bueno es porque la gente no podría estar más equivocada; si los dos tórtolos del ciberespacio hubieran seguido con su rutina habitual no hubieran tenido que enfrentarse a la realidad de que, en vivo, eran tan sexualmente incompatibles como una PC y una Mac. La primera noche que intentaron hacer el amor y fallaron le echaron la culpa al cansancio del viaje, a las diferencias culturales y hasta al nivel del mar, pero después se dieron cuenta de que simplemente no se excitaban el uno con el otro.

¿Qué sucedió? Uno habría pensado, al recordar las ardientes sesiones de sexo virtual que se aventaban, que cualquier roce de USB era suficiente para hacer que Ana Rosa gimiera y Luigi mojara todo; sin embargo ahora la cosa era aburridísima. No había ese misterio, ese saborcito de saber que alguien en otro país te está viendo; tampoco había esa sensación vouyerista de ver a otra persona desvestirse y masturbarse frente a una cámara web. El contacto de las pieles no era tan excitante como la caricia que la luz fría del monitor, que siempre hacía que los pezones de Ana Rosa se irguieran en “firmes”, como si fueran dos soldaditos.

Intentaron de todo para avivar su relación sexual, pero nada funcionó. Mas un día, mientras Luigi revisaba unas cajas con cosas viejas de Ana Rosa, descubrió un mouse, el de la computadora que ella había vendido y que desde ese instante no tendría más propósito que servir a los oscuros deseos de ambos. Emocionado con su descubrimiento la llamó. Ella, después de subir a su hija en el camión de la escuela, bajó a toda prisa. Entonces la pasión se desbordó. Luigi ató a Ana Rosa a la cabecera de la cama con el cordón de mouse. Ella se excitó inmediatamente y húmeda continuó con el juego, pidiéndole a su amante que le frotara el cuerpo con la bolita de la interfase, petición que él cumplió presuroso, entre muchas otras.

El mouse aguantó lo que pudo —más o menos como tres meses— pero el cordón terminó por reventarse la noche en que el brasileño era latigueado sexualmente por una Ana Rosa vestida de cuero. Sin este periférico la relación amorosa volvió a enfriarse, ayudada por supuesto de los constantes pleitos entre Luigi y la hija, la falta de trabajo del brasileño y los continuos reclamos de Ana Rosa, que exigía que el cibergalán hiciera algo con su vida.

Terminaron el catorce de febrero, al día siguiente Luigi tomó el avión de regreso a Sao Paulo, donde llegaría a destruir su computadora con un bate de béisbol; ya después desempacaría.

Ana Rosa por su lado trató de recuperar la vida que le quedaba; sin embargo algunas veces, cuando le da en serio la melancolía, se va a las tiendas de cómputo o a los congresos de Ingenieros en Sistemas del Tec, para tratar de vivir nuevamente ese gozo y esa pasión que sentía al estar frente a una computadora.

August 15, 2009

A manera de editorial

Filed under: A manera de editorial — CopyLife @ 3:38 pm

Hacer las cosas por amor al arte es un gran compromiso. Pero no un compromiso con los demás o con el arte mismo, es un compromiso con uno porque sabe que habrá momentos en los que no se ganará como quisiera, que la recompensa monetaria será escasa o nula, que incluso no se va a cambiar al mundo.

¿Entonces por qué hacer las cosas por amor al arte? Pues por eso justamente, por amor, por la pasión que sentimos cuando hacemos lo que nos gusta y lo compartimos. Ya llegará alguna recompensa, pero por mientras la satisfacción de saber que hacemos lo que nos gusta, que comunicamos aquello que quisiéramos decir pero que no sabemos dónde o como, ya es algo, no lo es todo, pero es algo e importante.

Y ya sea que nos quejemos de los camiones y su abusiva alza en la tarifa, o que desconfiemos de las relaciones por Internet o que compartamos nuestro gusto por algún instrumento musical, es bueno saber que se tiene un espacio. Por eso en esta especie de editorial el equipo de Puerto de Abrigo los invita a participar con nosotros de la manera que quieran; puede ser comentando, puede ser respondiendo la encuesta, puede ser proponiendo una nueva sección, una columna, invirtiendo en publicidad o recomendando discos, libros o películas, que lo importante es comunicarnos, decir lo que tenemos que decir, aunque sea por puro amor al arte.

La encuesta

Filed under: Uncategorized — CopyLife @ 3:26 pm

Primeras palabras

Filed under: Primeras palabras — CopyLife @ 3:24 pm

“—Jefe hay un pinche romano muerto en el baño.

—Cuando acabe de mear, dígale que pase —contestó Hector Belascoarán.

Una tarde suave, cálida, pachorrona, que no quería acabar de irse, colgaba de la ventana.”

No habrá final feliz

Paco Ignacio Taibo II

Ramiro Martínez, el gusto por compartir la guitarra

Filed under: Las notas — CopyLife @ 3:21 pm

IMG_0034Rodrigo Castañeda

Ramiro Martínez Piña es un apasionado de la guitarra y lo demuestra en el profundo amor con que hace cantar a un instrumento que, en nuestra mexicanísima tradición, pareciera que está más relacionado con los mariachis, las serenatas y el relajo que con la música clásica.

Martínez nació en San Felipe, en el estado de Guanajuato. Estudió en la universidad del Estado y en la escuela Vida y Movimiento del Conjunto Cultural Ollin Yoliztli de la ciudad de México.

Su formación, así como su amor por la guitarra, lo ha llevado a diferentes países, al principio a Cuba e Italia como alumno de algunos de los mejores guitarristas del mundo, después para presentar su maestría del instrumento en festivales internacionales alrededor de todo el mundo, desde Italia, Francia y España, hasta Argentina, Perú y la República Checa.

La sencillez de Martínez se transmite en el escenario y cualquier lugar que esté deseoso de escuchar una guitarra puede serlo. Así iglesias, plazas populares o grandes auditorios han sido testigos de su interpretación ,  igual que las diferentes orquestas sinfónicas y filarmónicas, que han tenido la fortuna de tenerlo como solista.

Toca una guitarra de diez cuerdas, creación del maestro laudero Abel García, con quien ha trabajado en varios proyectos, como el concierto 12 guitarras de maderas mexicanas, presentado en el museo de arte de Querétaro en el año 2006.

Incansable lo mismo comienza el año en Argentina, que da conciertos en Perú, Suiza, Francia, o imparte clases en España y Estados Unidos o se da tiempo para organizar Encuentro Nacional e Internacional de Guitarra en Querétaro, evento que realiza cada año con carteles que presentan lo mejor de la guitarra a nivel mundial y teatros llenos de conocedores y neófitos que buscan acercarse a este instrumento.

Este mes Ramiro Martínez ha sido invitado a la República Checa con motivo del  XVIII Festival Internacional de Guitarra Brno 2009, donde participará en tres conciertos, uno en Brno, otro en Praga y otro en Trebi,  en este último  compartirá cartel con Juan Falú. También realizará un concierto con el Octeto de guitarras Silesiano de Polonia.

Y esto no se detiene, regresando dará un concierto en Querétaro en el que presentará una selección de  música variada, evolutiva, recorriendo desde Vivaldi hasta los Beatles, y después a San Diego a seguir dando conciertos y clases.

Recibido con gusto en todos lados, pues como el bien dice “México es querido y eso es una ventaja”, Ramiro Martínez sigue llevando su pasión a cualquier lugar a donde vaya, acercando la guitarra a todos los públicos; compartiendo la música más allá de los amigos, los compatriotas o el idioma, con su pasión y su sencillez.

Historias de misterio e imaginación

Filed under: Las notas — CopyLife @ 3:08 pm

TalesOfImaginationRodrigo Castañeda

Tales of Mystery and Imagination, es el nombre del primer álbum de la banda de rock progresivo The Allan Parson Project. En este disco se reúnen siete piezas que tienen como inspiración las historias del escritor norteamericano Edgar Allan Poe.

El proyecto de este álbum conceptual surge a partir del trabajo de Parson con la banda inglesa Pink Floyd, para quien mezcló el disco de Dark Side of the Moon, sin embargo Parson ya era conocido en el mundo de la música tras haber producido el también famoso Abbey Road, de los Beatles, así como de Let it be.

Lanzado en 1976, Tales of Mystery and Imagination se topó con críticas encontradas, entre ellas la del escritor de la revista Rolling Stone, Billy Altman, que condenó al disco por no permanecer fiel a la veta gótica de las historias de Poe, e incluso terminó diciendo que todos aquellos admiradores del escritor tendrían que esperar a que llegara alguien más macabro para grabar las terroríficas historias de Edgar Allan Poe. Sin embergo el fin del album no era aterrar a quienes lo escucharan, sino trabajar con lo que los textos de Poe inspiraban a Parson, así  el trabajo del Tales of Mystery and Imagination toma un valor especial, pues comparte con quienes lo escuchan lago más que el simple terror que se pudiera esperar de una película, sino que los lleva de la mano a un viaje interpretativo donde lo gótico está presente en figuras como la locura, la desesperación y el secreto.

Cabe señalar que este disco también marca el inicio de la tendencia de Parson de acompañar a la música de referencias literarias —su siguiente album I robot estaría inspirado por el trabajo de Issac Asimov— tendencia que no sólo presenta la visión de Parson sobre los textos, sino que también, al ser un referente directo, puede llegar a promover la lectura de las obras.

Originalmente el álbum estuvo disponible en vinilo y cassete, sin embargo su lanzamiento en disco compacto tardó un poco más, pues Parson vio la oportunidad de poder remasterizar el disco, para ello incluyó más guitarras, una batería más ochentera, reverbs más profundos y la narración de Orson Welles, quien nunca se reunió con el productor o su colaborador, sino que mandó una cinta con sus diálogos al poco tiempo de que saliera la primera versión del disco.

August 14, 2009

Winnie the Pooh

Filed under: Las notas — CopyLife @ 11:13 pm

los originalesRodrigo Castañeda

Creado por Alan Alexander Milne, un escritor inglés famoso por sus poemas infantiles, que de hecho fue el responsable de dar a conocer la obra de The wind in the willows al adaptarla a obra de teatro —como mencionamos en el número anterior de Puerto de abrigo.

Originalmente el personaje de Milne se llamaba Winnie-the-Pooh, con los guiones, que después desaparecieron cuando Walt Disney hizo su versión animada, versión que hasta el momento continua rindiendo regalías.

La historia de Winnie-the-Pooh, está basada en el oso Teddy que el hijo de Milne, Christopher Robin, poseía, de hecho todo los personajes del bosque de los Cien Acres, a excepción de Búho y Conejo, que están basados en animales verdaderos, poseen los nombres de sus contrapartes de peluche.

El nombre de Winnie, viene de Winnipeg, un oso al que Christopher Robin y su papá solían ir a ver al zoológico de Londres. El nombre de Pooh, tiene que ver con un cisne que se encontraron padre e hijo durante unas vacaciones.

La primera publicación de Winnie-the-Pooh apareció en diciembre de 1925, cuando el primer capítulo del libro apareció en el diario londinense Evening news, el año siguiente, en octubre, salió a la venta el primer libro, ilustrado por E.H. Shepard.

Desde entonces Winnie-the-Pooh ha sido traducido a varios idiomas, incluido el Latín: Winnie ille Pu. Como datos curiosos cabe mencionar que fue la primera licencia comercial moderna y que el cumpleaños del famoso  úrsido es el 21 de agosto de 1921, día en que le fue obsequiado a Christopher Robin por su primer cumpleaños.

En la foto aparecen los pelcuhes originales, que como podrían ver distan mucho de las versiones de Walt Disney.

Cosa dice

Filed under: Cosa dice, Todas las plumas — CopyLife @ 11:05 pm

Rodrigo Castañeda

Dormirse en sus laureles

Dormirse en sus laureles es una expresión tan popular y tan llevada a la práctica en nuestros días que podría parecer que hablar de ella no tiene ningún sentido, pues en esto tiempos más de uno parece haberse dormido en sus laureles, mientras todos los demás aprovechan la oportunidad para despojarlo de lo poco que tenía.

Cuando decimos que alguien se ha dormido en sus laureles, nos referimos a que después de haber conseguido alguna gloria o algún triunfo ya no hace nada más, sino que se queda conforme con ello, muchas veces, a causa de estar maravillado con su éxito,  inconsciente de que se está estancando y que muchos otros lo están dejando atrás.

La expresión hace referencia al laurel, ese árbol cuyas ramas eran desde la época de los griegos consagradas al dios Apolo, que a su vez eraconsagrado a la belleza y la juventud. Pues por alguna razón  el buen Apolo quedo convertido en la  rama de laurel, cuyas hojas tan buenas para los caldos y otros platillos. Desde entonces las ramas de dicho árbol  se utilizan como expresión del algo o alguien excelso; ya sea como gobernante, símbolo de la victoria —en el más puro estilo Julio Cesar—, o como hombre de letras, ya que en la edad media los escritores y poetas solían colocarse un tocado de laurel, basta ver a Virgilio en la Divina Comedia.

La palabra laureado también proviene de la misma planta, pues se les entregaba una rama de laurel a los escritores que habían recibido varios premios.

Y Como yo no quiero dormirme en mis laureles voy a dejar aquí de hablar de tan especial planta, no sin antes mencionar que la palabra bachillerato puede tener también su raíz en el laurel, pues parece derivarse de baccae lauri (atus), que se traduce como “coronado con laurel”

Residuo estelar

Filed under: Residuo estelar, Todas las plumas — CopyLife @ 10:57 pm

Maricarmen Pitol

Indignación

¿30% de aumento al transporte público? No encuentro palabras para expresar lo que siento, es asi como pedí prestadas las suyas a Roberto Juarroz,  poeta argentino: “Hemos llegado a una situación trágica, la sociedad que debía de proteger al hombre, le ha mentido y lo ha traicionado.”  Camiones irrespetuosos de toda ley de tránsito, irrespetuosos  de peatones y coches, irrespetuosos de sus pasajeros, son premiados con un 30% en su cuota, ¿será en esta proporción que mejorará el servicio?, ¿será en esta proporción que se les exigirá el cumplimiento del reglamento de tránsito?, ¿será en esta proporción que el resto de la ciudadanía podremos sentirnos seguros frente a sus abusos?

Indignación, vergüenza frente a medidas que afectan tan terriblemente a la ciudadanía y la tornan impotente. Y vuelvo a Juarroz:

Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.

Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.

Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.

Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.

Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.

Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.

¿Y si perdimos la esperanza en nuestros gobernantes, qué hacemos?

Oido en la red

Filed under: Oido en la red, Todas las plumas — CopyLife @ 10:54 pm

Marién Ortiz

Hay podcasts que van más allá de la publicación de un capítulo periódico sobre lo qué sea que traten; que aprovechan el uso de Internet como un medio de difusión de manera más compleja que sólo ser vistos y escuchados. Un ejemplo es el de “Four Eyed Monsters“, del que ya he escrito anteriormente. Otro ejemplo es el trabajo del escritor de ciencia ficción/terror/acción sangrienta/y demás, Scott Sigler. Él se auto-nombra como el autor de la  primera novela-podcast, una aventura de ciencia ficción titulada EarthCore.

Sigler tenía, en 2001,  un contrato con Time Warner para publicar tres novelas, pero después de 9/11 y con una depresión económica, Time Warner decidió que siempre no, que su obra no iba a ser rentable. En su búsqueda de otras opciones de publicación encontró el podcasting y le apareció un foco en la cabeza.

En 2005 lanzó la novela como un podcast gratuito de 20 capítulos, uno por semana, con una duración aproximada de 40 min. Tuvo más de 25,000 descargas. Con esa prueba como garantía de éxito logró unos meses después su publicación impresa en una editorial llamada Dragon Moon Press. En el 2006 apareció en iTunes como audio libro de descarga con costo.

Después de EarthCore, ha publicado otras novelas-podcast llenas de aventura, drama, sanguinolentez hi-tec, acción y más acción. Estas son, Ancestor, Infected, The Rookie, y la nueva Nocturnal. Sus novelas han sido un éxito y han tenido alrededor de 3 millones de descargas en conjunto.  Tiene además, otro podcast llamado Bloodcast, en donde publica sus cuentos.

Sigler trabaja de la siguiente manera: Primero transmite sus libros como podcast de manera gratuita, para crear audiencia. Cuando la primera corrida del podcast termina, lo vende como audio libro descargable a un precio accesible de $9.99. Y posteriormente lo publica de manera impresa. En 2007 lanzó Ancestor en PDF y dos semanas después salió a la venta en Amazon. A pesar de haber sido lanzado poco tiempo antes gratis, Ancestor alcanzó, el día de su “estreno”, el #7 en la lista de Amazon de libros más vendidos, y el ¡#1 en su género!

Las historias en sí, yo las catalogaría como entretenidas películas de acción para un sábado en la tarde.  La narración es fluida y los capítulos siempre se quedan en un momento emocionante para enganchar al lector a que baje el siguiente capítulo. Para Sigler es importante estar en control de su trabajo, así que además de producir, promocionar y vender sus libros, él mismo narra las historias y hace casi todas las voces y efectos de los personajes.

Actualmente está trabajando en las secuelas de sus novelas, e Infected está en preproducción para convertirse en una película.

Sigler ha hecho algo que no se había hecho antes, pues al ser capaz de proveer, algo que sólo podían hacer las grandes casas editoras, pudo hacerse de una gran audiencia y creó una nueva manera de publicar, entretener, vender y también, de podcastear.

La historia del sexo

Filed under: La historia del sexo, Todas las plumas — CopyLife @ 10:44 pm

Rodrigo Castañeda

El ciberbrasileño parte 2

No volví a ver a Ana Rosa por tres o cuatro meses. Yo creo que eso del cybersexo le funcionó pues cuando E y yo nos la volvimos a encontrar —esta vez en una tienda de computadoras del centro— estaba toda pálida, como si no hubiera salido a la calle desde el día que me la encontré.

—Hola manitos, ¿cómostán?  —nos preguntó viéndonos con unos ojos rojos de pupilas muy dilatadas. Yo bajé la cabeza tratando de esquivar esa visión que me afectaba los nervioso, metí las manos en los bolsillos del pantalón e hice un gesto ambiguo con la cabeza, después, sin saber qué hacer por los nervios saqué una mano y se la di a E.

—Muy bien y tú, ¿dónde te has metido mujer? —preguntó con interés hipócrita E.

—Pues ya vez manita, reteocupada pero bien. Disfrutando de mi novio como no tienes una idea.

—Pues tienes que contarme. ¿Qué? ¿Cuándo nos vamos a tomar un café? —preguntó E, ajena a los apretones de mano que le daba para darle a entender que yo no tenía humor de salir con Ana Rosa.

—Ay manita, pues que les parece si nos vemos mañana, así salimos los cuatro y les presento a Luigi, les va a caer de maravilla.

Quedamos de vernos la tarde siguiente en el Samborns. Nosotros llegamos temprano, hojeamos en silencio las revistas por un rato y después entramos al restaurante. Nos sentaron en la sección de fumadores, muy a mi pesar, pues ya llevaba dos semanas tratando de dejar el cigarro. Hacía mucho que no iba a uno de esos restaurantes. Mientras E ponía crema a su café, yo tome del centro de la mesa la estructura de plástico que habitualmente trae el menú del mes y la banderita que anunciaba el Internet móvil. Burrito, pozole, tostadas de pata; la verdad es que lo único que se me antojaba eran unos huevos motuleños que estaban en la sección de desayunos y que habían dejado de servir hace seis horas, junto con el resto de los desayunos. Regresé decepcionado el menú a la mesa.

Ana Rosa llegó media hora después. La luz fosforescente del lugar le daba un aire mortecino a su rostro; se veía flaca y algo jorobada. Colgando de su hombro derecho llevaba una gran bolsa que detenía con todo el brazo. Nos extrañó ver que llegaba sola, pues recordabamos su promesa de trae a Luigi, su cybergalán, pero supusimos que algún imprevisto habría pasado.

Llegó hasta la mesa y después de saludarnos de beso se sentó. Dejó la bolsa a su lado en el asiento. Con un sonoro zip  la abrió y sacó de su interior una laptop de color plateado. La colocó sobre el mantel y la encendió.

—¿Y eso? —pregunté extrañado al escuchar la música que indicaba que “Windows se está iniciando”

—Les dije que iba a venir con Luigi, ¿no manitos? Pues aquí está.

Y ahí estaba, en 1024 x 768 pixeles de resolución, directo desde Brasil. Ana Rosa terminó de conectar la cámara web y un micrófono. Volteó la laptop hacia nuestros rostros y nos presentó.

La velada fue la primera de muchas reuniones incómodas que compartiríamos con Ana Rosa y su conexión de banda ancha. Claro que pudimos habernos negado a asistir a las fiestas y cenas que ella organizaba, pero eran de esas situaciones en las que a uno se le hace difícil decir que no. Siempre era lo mismo: llegábamos a su casa y en la sala estaba la computadora, la cámara y el micrófono, todo dispuesto para que Luigi pudiera estar con nosotros vía satélite. Cuando llegaba el momento de cenar Ana Rosa tomaba la máquina y la llevaba hasta la mesa del comedor donde la sentaba en la cabecera. Los invitados que aún no se acostumbraban al ese extraño ritual veían con asombro las extravagancias de nuestra anfitriona.

Creería que Luigi no era un mal tipo si lo hubiera conocido en vivo, pero la verdad es que en esas circunstancias se despertaban todas mis sospechas; ¿qué tal que no era quien decía ser?, ¿y si lo buscaba la policía?, ¿cómo sabíamos que en todas esas cenas no iba desnudo de la cintura para abajo? Comencé a pensar lo peor, que en realidad Luigi era un vividor, que a lo mejor ni vivía en Brasil, sino que tenía su casa en una colonia popular de Pachuca, donde también vivían su esposa y sus tres hijos. Sospeché que nada más andaba con Ana Rosa para sacarle dinero a cambio de unos cuantos bits de placer; sin embargo nunca pude averiguar nada. Las reuniones  terminaban constantemente de la misma manera: con nuestra anfitriona borracha, ignorándonos a todos menos a la computadora que tomaba con sus manos y tambaleando se la llevaba hasta la habitación, después de un rato se escuchaban los gemidos de ella y el modem que escupía chillidos buscando  señal. Salíamos de la casa de Ana Rosa sin hacer ruido, y yo siempre salía imaginándome con un morbo exquisito,las cantidad de porquerías que estaría haciendo con el mouse en ese momento.

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