Puerto de abrigo

September 8, 2009

Residuo estelar

Filed under: Residuo estelar, Todas las plumas — CopyLife @ 12:33 am

Maricarmen Pitol

Del reencuentro I

He escrito varios artículos hablando de la incongruencia con la que vivimos, indignada por las atrocidades que permitimos,  desesperanzada por la inutilidad de los gobernantes que elegimos,  cansada  del sistema por el que nos regimos,  y aunque también enamorada de mis libros, de la magia que la vida nos ofrece si le permitimos  sorprendernos  creo, que este mundo que hemos construido ajeno a lo que somos no es más que el resultado de habernos perdido en algún momento muy primordial. Olvidamos los sueños, enterramos la esperanza, nos cansamos del deseo y nos quedamos reducidos a un montón de deberes creados por alguna inteligencia astuta que debe vivir  muy bien.

Leyendo a Derek Walcott –premio Nobel de Literatura 1992-  encontré este poema que comparto esperanzada porque todos volvamos a mirarnos y reencontremos nuestro amor. Si nos asomamos a la ventana veremos que el tiempo del que habla ya llegó, es éste y nuestro yo espera ansioso recobrar la alegría.

“Vendrá un tiempo

en que, con gran júbilo,

nos saludaremos a nosotros mismos

ante nuestra propia puerta, frente a nuestro propio espejo,

y con una sonrisa ambos agradeceremos la bienvenida del otro,

y diremos, siéntate. Come.

Volverás a amar al extraño que fue tu yo.

Ofrécele vino. Obséquiale con pan. Devuélvele tu corazón,

a ese otro yo, al extraño que te ha amado

toda la vida, al cual ignoraste

por otro, que te conoce desde el fondo del alma.

Coge las cartas de amor que guardas en las estanterías

las fotografías, las notas desesperadas,

arranca tu propia imagen del espejo.

Siéntate. Festeja tu vida.”


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August 14, 2009

Residuo estelar

Filed under: Residuo estelar, Todas las plumas — CopyLife @ 10:57 pm

Maricarmen Pitol

Indignación

¿30% de aumento al transporte público? No encuentro palabras para expresar lo que siento, es asi como pedí prestadas las suyas a Roberto Juarroz,  poeta argentino: “Hemos llegado a una situación trágica, la sociedad que debía de proteger al hombre, le ha mentido y lo ha traicionado.”  Camiones irrespetuosos de toda ley de tránsito, irrespetuosos  de peatones y coches, irrespetuosos de sus pasajeros, son premiados con un 30% en su cuota, ¿será en esta proporción que mejorará el servicio?, ¿será en esta proporción que se les exigirá el cumplimiento del reglamento de tránsito?, ¿será en esta proporción que el resto de la ciudadanía podremos sentirnos seguros frente a sus abusos?

Indignación, vergüenza frente a medidas que afectan tan terriblemente a la ciudadanía y la tornan impotente. Y vuelvo a Juarroz:

Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.

Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.

Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.

Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.

Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.

Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.

¿Y si perdimos la esperanza en nuestros gobernantes, qué hacemos?

August 7, 2009

Residuo estelar

Filed under: Residuo estelar — CopyLife @ 4:40 pm

Maricarmen Pitol

De la estupidez, perdón de la epidemia

¿Despertó el gigante?, ¿se propaga entre los países una epidemia de prepotencia?,  ¿es acaso entre los superpoderosos?

Cuando era niña y jugaba  a las escondidas siempre participaba un feliz salvador que a voz en cuello gritaba “un, dos, tres por mí y por todos mis compañeros”, o había una base en la que podíamos refugiarnos del lobo; pero al parecer con esta urgente prisa por crecer, por tener más, por llegar antes quién sabe a dónde, hemos olvidado el juego de la infancia, pero como éste es parte natural de nuestra evolución lo estamos retomando ya maduros, amargados, prepotentes, aburridos  y así jugamos a que “se quema la base no hay bomberos ni cubetas de agua” o “me salvo yo y ninguno de mis compañeros”.

Ahí está Estados  Unidos con  Irak, Israel con Palestina, China con el Tibet, los partidos en el poder con quienes los cuestionan, los “fuertotes” con los Emos. ¿Quién realmente creerán ser todos estos …—no existe una palabra para nombrarlos—  que osan imponer su voluntad sobre el otro?

¿No sería conveniente que miraran hacia el interior de su propia historia? Recordar por ejemplo aquella que cuenta de las ínfulas de un hombre que creyó ser la raza perfecta y cometió atrocidades contra la humanidad; o la de un pueblo que se formó de inmigrantes y mata a palos a tantos como ellos; o las miles que narran la deslealtad de hombres en busca de poder y luego lloran su vergüenza o mueren solos, olvidados; o tan sólo aquellas que nos hacen recordar que adolescentes con modas exóticas fuimos todos.

¿Cómo es que de víctimas se tornaron victimarios? No hay miseria más grande. Sería bueno reconquistar la infancia, buscar nuestra raíces, calmar el paso y recobrar la esencia de la vida, esa a la que todos tenemos derecho por igual.

July 29, 2009

Residuo estelar

Filed under: Residuo estelar — CopyLife @ 10:43 pm

Maricarmen Pitol

Recordando a Desseo

Y de nuevo la pregunta ¿para qué leemos? Recién conocí a Antonio José Bolívar Proaño, un viejo que apenas por sílabas junta palabras y luego descifradas las canta desde el corazón.

Antonio José Bolívar Proaño no sabe escribir su nombre, ni dónde está Venecia, su vocabulario es escasísiel viejo que leia historias de amormo y no conoce otro lugar que El Idilio, un pueblo perdido en la región amazónica.

Antonio José Bolívar Proaño se internó con los indios shuan en la selva profunda, a ésta sí que la conoce bien, transita libre entre sus ramas, reconoce sus sonidos, respeta a sus animales, en fin la lee con cuidado y sabe interpretarla.

Antonio José Bolívar Proaño reconoce también los signos de la gente, buen lector de rostros y sentimientos sabe a dónde pertenece, cuándo llegar y cuándo dejar un lugar. Sabe ganar su espacio. Personajes ha enfrentado tantos que conoce sus deseos y las propias fortalezas, en ello residen sus ofertas.

Antonio José Bolívar Proaño, también lee novelas de amor, del amor que duele o del que  a veces tiene final feliz. De ese lo entiende todo. Es capaz de dar significado a desconocidos vocablos, de incluiros en su historia o hacerlos tema de discusión.  Repite muchas veces un pasaje que le gusta y disfruta la majestuosidad del lenguaje humano.

Antonio José Bolívar Proaño conoce bien el porqué de la lectura, sabe que leer es nada menos que “el antídoto contra el ponzoñoso veneno de la vejez”.

Y si alguna duda queda sobre la importancia de la lectura o si sólo desea hacer una viaje con guía seguro, tránsito libre por el Amazonas pregunte por “Un viejo que leía historias de amor” de Luis Sepúlveda.

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