Puerto de abrigo

September 9, 2009

Vestal

Filed under: Todas las plumas — CopyLife @ 1:07 am

Antes que nada una disculpa y una fe de erratas, porque resulta ser que Víctor López Jaramillo, excelente amigo y recién sumado colaborador, mandó su colaboración desde hace tiempo y yo, entre las prisas y otras cosas, me olvidé de ella por completo, hasta que el autor me lo hizo saber. Así que, pido nueva y públicamente una disculpa y les presento Vestal de Víctor López Jaramillo.

Vestal

I

No me gusta la luna, dijiste

es un animal muerto

lleno de ceniza blanca

velado por luces inútiles

ahogadas en la oscuridad.

Miré el río errático

y lo convertí en el funeral de mi voz

ahogué los restos de ceniza blanca

mientras las luces inútiles se perdían en mi boca.

II

Eres una herida

En la tibia piel de la noche

Tus besos paganos irrumpen

Como corceles desbocados

Que sangran la cicatriz de ceniza blanca

De la noche

III

Eres la esperanza

Inasible y dolorosa

Y tan adictiva como

La ilusión del futuro

Viudo de razón

Me caso con tu abrazo

Y quiero oler

La esencia de tu soledad

Y ver nuestro miedo en tus ojos

IV

En mi destierro perdí

Varias horas de la noche

En el laberinto Olvido

En el cúmulo de mi insomnio

Apareces como diosa Vestal

Que perdona mis pecados y omisiones

Nuevamente callo y pido perdón

Hundiéndome en tus ojos…

V

Vestal despojada de esperanza

Eres el verso que perdí

Entre el alcohol y el sueño

Desde que te amo

La luz se ahoga en el oxido anémico

Que bañaba mis tardes

VI

Eres llama antigua

De luz oxidada

Cuyo resplandor sobrevive

Víctor López Jaramillo

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September 8, 2009

El rincón de la tía Jimenita

Filed under: Todas las plumas — CopyLife @ 1:00 am

La tía Jimenita

Yo no sé por qué me mandan al rincón, pero bueno. Ha de ser porque soy la más grande de todos y no han entendido aún que con lo viejo viene lo sabio, pero se les perdona porque se les quiere.

Antes que nada gracias al editor de puerto de abrigo por invitarme a volver a escribir, a aconsejar a la gente que lo necesita tanto, en especial en estos tiempos retrogradas y estúpidos que vivimos, en los que a más de uno le haría muy bien uno de mis consejos.

Como es la primera cosa de estas que escribo, pues no tengo carta de dónde sacar la petición de consejo. Sin embargo el otro día una muchachita, a quien llamaré niña esperanzada, me contó su triste historia; me la contó para ver qué consejo me sacaba, que bien que sé que al nopal lo van a ver nomás cuando tiene tunas. Pero no importa.

La pobre de niña esperanzada, como su sobrenombre lo indica tiene la esperanza de que el muchacho con el que sale, un joven católico, de buena familia pero medio menso, se le aviente. Uno pensará que quiere que se le aviente como novio, pero en realidad ya ha pasado más de un mes de que salen, así que yo creo más bien que niña esperanzada quiere que se le aviente encima, ya, y de ahí a ver qué pasa.

Total que llevan un mes en lingue lingue sin que se vea nada de acción. De vez en cuando se mandan unos correos en los que se coquetean como niños de primaria, pero nada más. Entonces la pobre me pidió mi consejo y yo se lo estuve guardando para que todo el mundo en Internet —porque estoy segura que a más de una en el mundo le ha de estar pasando esto— se entere y sepa que hacer.

Mira niña desesperada. Lo primero que tienes que hacer es darte cuenta de que este tipo es medio bruto, por no decir que bruto y medio; un mes y nada, ni siquiera te ha aventado un beso, ya no se diga el cuerpo, es que o es muy decente, que es sinónimo de ser muy bruto o le caes mejor como amiga —lo que no creo por las cartitas de coqueteo de primaria— o de plano batea para el otro equipo.

Si es cualquiera de las dos últimas mejor ahí le dejamos y les platico cómo hacerle para cultivar violetas. Si es la primera a lo mejor necesita que le des una ayudadita.

Darle una ayudadita no significa encuerarse a las primeras de cambio, sino llevarlo, como si fuera de la manita, a que se decida y por lo menos te de un beso o ya de perdis te diga que si quieres ser su novia.

Aquí lo que vas a hacer es utilizar el mejor armamento que tenemos las mujeres: nuestra coquetería y nuestra feminidad. La próxima vez que lo ves coquetéale, míralo bonito, acaríciale el brazo, pero como que no quiere la cosa, haz como que eres toda jacarandosa, que mira que lo estás, pero inocente. Tenlo babeando ese día, pero con todo, pero tú no digas nada más.

La siguiente vez que vayan a salir cancélale pero no le des explicaciones. Dile que algo surgió de último momento o algo así. Pero que te hable luego. Si te vuelve a hablar vamos por buen camino, sino tengo unos remedios para que las violetas se den chulas de bonitas.

Pero pensemos que vamos por buen camino, entonces súbele la intensidad al coqueteo. Mira mi’ja, hay una cosa a la que los hombres se refieren como huevos azules, que es cuando los pones bien calientes y luego les pintas un cuerno bien quemado, porque el que quiera azul celeste, que le cueste, y a este menso le tiene que costar. Nada más no te andes fajoteando por ahí, que eso ya es comenzar a regalar las gallinas, más bien sé sutil, ponle en la cabeza, la de arriba, todo lo que puede tener si se anima, pero como no se anima… pues ni modo.

Si con estas tácticas de plano nada de nada, lo siento mi’ja, entonces tendrás que pensar si lo quieres como amigo o si de plano no lo quieres ver más, que de amigos y pendejos ya está una hasta el copete. Pero usted no pierda la esperanza.

Oido en la red

Filed under: Oido en la red, Todas las plumas — CopyLife @ 12:37 am

Marién Ortiz

CeMeYeKa es un podcast para un público muy específico, por lo tanto esta reseña también.

Es un podcast sobre diseño gráfico, artes gráficas y sus alrededores.

Está dirigido básicamente a estudiantes y recién egresados, pues está lleno de consejillos sobre qué hacer saliendo de la escuela, cómo ser freelance o cuándo es el momento de empezar un despacho de diseño.

Y si uno es un veterano egresado, que no trabaja en el medio publicitario, ni es freelance, ni nada, pero no se quiere quedar atrás y quiere estar al día sobre lo que ocurre en el mundo del diseño gráfico mas no tiene dinero para comprar revistas, este podcast es ideal.

Una de sus misiones en informar a los profesionistas y a los cuasi-profesionistas, (y a los cuasi- profesionales también) sobre eventos, congresos, conferencias, diplomados, y concursos que ocurrirán en México.

A mí los episodios que más me gustan es cuando hace entrevistas a diseñadores y a artistas de otras disciplinas. Vale la pena el episodio que se llama Al fondo a la derecha, sobre el trabajo de un estudio madrileño que se llama Cuatro Tuercas.

Y otro recomendable es el de Productos Maravillosos, sobre varias marcas que han hecho historia en estos tiempos, como por ejemplo Nintendo y Swatch.

Hay que recomendar este programa a los interesados en el medio, hay que hacer correr la voz a todos nuestros conocidos diseñadores, pues es un podcast entusiasta que vale la pena escuchar.

Residuo estelar

Filed under: Residuo estelar, Todas las plumas — CopyLife @ 12:33 am

Maricarmen Pitol

Del reencuentro I

He escrito varios artículos hablando de la incongruencia con la que vivimos, indignada por las atrocidades que permitimos,  desesperanzada por la inutilidad de los gobernantes que elegimos,  cansada  del sistema por el que nos regimos,  y aunque también enamorada de mis libros, de la magia que la vida nos ofrece si le permitimos  sorprendernos  creo, que este mundo que hemos construido ajeno a lo que somos no es más que el resultado de habernos perdido en algún momento muy primordial. Olvidamos los sueños, enterramos la esperanza, nos cansamos del deseo y nos quedamos reducidos a un montón de deberes creados por alguna inteligencia astuta que debe vivir  muy bien.

Leyendo a Derek Walcott –premio Nobel de Literatura 1992-  encontré este poema que comparto esperanzada porque todos volvamos a mirarnos y reencontremos nuestro amor. Si nos asomamos a la ventana veremos que el tiempo del que habla ya llegó, es éste y nuestro yo espera ansioso recobrar la alegría.

“Vendrá un tiempo

en que, con gran júbilo,

nos saludaremos a nosotros mismos

ante nuestra propia puerta, frente a nuestro propio espejo,

y con una sonrisa ambos agradeceremos la bienvenida del otro,

y diremos, siéntate. Come.

Volverás a amar al extraño que fue tu yo.

Ofrécele vino. Obséquiale con pan. Devuélvele tu corazón,

a ese otro yo, al extraño que te ha amado

toda la vida, al cual ignoraste

por otro, que te conoce desde el fondo del alma.

Coge las cartas de amor que guardas en las estanterías

las fotografías, las notas desesperadas,

arranca tu propia imagen del espejo.

Siéntate. Festeja tu vida.”


Incertidumbres

Filed under: Incertidumbres, Todas las plumas, Uncategorized — CopyLife @ 12:25 am

Rodrigo Vilanova

La flecha del tiempo.

Ilya Prigogine (1917-2003), premio Nóbel de química en 1977 por sus trabajos en la teoría de estructuras disipativas, fue uno de los principales científicos en desarrollar la idea de irreversibilidad y flecha del tiempo en la ciencia moderna como algo más que una mera constante.

Siempre interesado en cómo el tiempo afecta a todos los procesos naturales, Prigogine comenzó a estudiar y trabajar en base a la segunda ley de la termodinámica que postula el incremento de entropía en un sistema cerrado. La entropía (concepto desarrollado en el siglo XIX) es la energía en un sistema que no puede ser utilizada para nada e indica qué tanto se aproxima dicho sistema a un equilibrio térmico. Esto es, la entropía es la medida de la tendencia de todas las cosas a dejar de trabajar. Al mismo tiempo, la entropía puede ser un parámetro para medir el desorden de un sistema y la información que se maneja en una serie determinada de datos. A mayor certidumbre de la información, menor entropía en el sistema.

De esta manera, una de las consecuencias más obvias de la segunda ley es que los sistemas termodinámicos (por ejemplo los que convierten el calor en trabajo) tienden a dejar de funcionar con el tiempo. El equilibrio térmico (o sea, el punto en el que no se intercambia energía ni calor) pareciera ser una condición inevitable incluso para el universo entero, en especial para los fenómenos estudiados por la termodinámica y química clásica.

Los estudios de Prigogine se enfocaron pues a sistemas alejados del equilibrio, estructuras disipativas que están íntimamente relacionadas con el entorno en las que se encuentran. Dicho de otra manera, las estructuras disipativas dependen de un entorno alejado del equilibrio, en donde se produzca un gran movimiento e intercambio de energía, estos flujos de energía son impredecibles, caóticos y precisamente en ellos es donde surgen sistemas altamente organizados, permaneciendo en tanto que el entorno siga manteniendo cierta intensidad en cuanto al intercambio de energía. En vez de reducirse poco a poco hasta desaparecer, estos fenómenos alcanzan un punto en el que se transforman, deviniendo en sistemas totalmente distintos a sus orígenes y altamente organizados, a pesar del aparente desorden o turbulencia a su alrededor.

Literalmente: del caos surge el orden, como muchos otros autores han destacado. Al cambiar el sistema en otro totalmente distinto (en cuanto a forma y comportamiento) queda claro que no se puede revertir el proceso sin afectar al nuevo sistema (o mejor dicho al fenómeno actual). Una vez alcanzado el punto de no retorno, sólo resta permitir que el sistema se auto-organice por sus propios medios.

La implicación más obvia de este concepto es la de la llamada flecha del tiempo ya que aclara que en la naturaleza existe una irreversibilidad temporal que se presenta en todos los procesos naturales, como ya se ha dicho. Esta noción de que el “tiempo pasa” es de suma trascendencia para la teoría científica ya que el tiempo no era considerado como una variable importante. Al contrario, el modelo newtoniano de la realidad (en el que se apoyaba la ciencia hasta entonces) no daba valor al tiempo, esto es, los fenómenos físicos y químicos podían hacerse y deshacerse simplemente revirtiendo el proceso en sí. Curiosamente, esto prácticamente sólo funcionaba en las fórmulas.

Las aplicaciones de estos descubrimientos siguen siendo principalmente en los campos de la química y biología (en especial en estudios de insectos gregarios como las termitas), aunque las nociones de estructuras disipativas también han sido aplicadas en la descripción de fenómenos sociales, utilizándose como una metáfora explicativa de la sociedad humana, siendo el proceso de auto-organización un caso recurrente en la historia de la humanidad, tanto en el desarrollo y crecimiento de ciudades como de culturas a lo largo de la historia.

Finalmente, las implicaciones teóricas del trabajo de Prigogine en todas las ramas de la ciencia han permitido, de manera conjunta con otros descubrimientos más específicos, como el replantear los alcances y objetivos de las disciplinas en cuestión (química, física cuántica, robótica, biología, etc.), permitiendo que se desarrollen alternativas a los avances, tanto científicos como tecnológicos, en el ámbito mundial.

La historia del sexo

Filed under: La historia del sexo, Todas las plumas — CopyLife @ 12:23 am

Rodrigo Castañeda

El ciberbrasileño, última parte

Fue en noviembre cuando volvimos a ver a Ana Rosa y para nuestra sorpresa iba sin computadora. Ya se nos había hecho costumbre el verla ir de un lado a otro cargando la laptop, buscando cafés con conexión WiFi para poder decir que salía a la calle con su novio virtual.

Fue tal nuestro extrañamiento por verla sin computadora alguna que, por supuesto, no perdimos tiempo para interrogarla. Nos dijo que ya no iba a necesitar su laptop, que la había vendido para ayudar a pagar el boleto de Luigi, el cibergalán, que llegaría en una semana, en vuelo directo desde la ciudad de Sao Paulo, y se quedaría a vivir en Querétaro, con ella por supuesto.

A ciencia cierta nadie supo qué fue lo que ocurrió con ellos dos, pues fiel a su costumbre Ana Rosa desapareció por varios meses —algunos de los amigos en común incluso creían que el brasileño la había matado—, y cuando volvió a hacer su entrada triunfal Luigi había regresado a Sao Paulo; sin embargo he logrado recopilar algunos hechos aislados que me permiten hacer una reconstrucción, creo acertada, de lo que sucedió en realidad, reconstrucción que me permito compartir con ustedes:

Resulta que Luigi llegó tal como estaba acordado el lunes 15 de noviembre a las ocho de la noche, en el vuelo 3BA158-7 de Continental. Ana Rosa lo fue a recibir al aeropuerto, iba ataviada con un vestido de gasa estampado de flores que aseguraba se le veía muy bien, por lo que el sacrificio de congelarse en la Ciudad de México estaba justificado. No sé cuánto se haga de vuelo desde Brasil, pero asumo que no han de ser menos de diez horas, así que Luigi ha de haber llegado rendido pues no se le ocurrió hacer comentario alguno sobre el vestido de Ana Rosa, hecho que le costó varios puntos.

Se quedaron a dormir esa noche en la casa de los papás de ella, en Coapa. Este hecho coincidió con la visita de una hermana que vino de visita desde de Piedras Negras y que es hipocondríaca, por lo que todos sus temas de conversación giran en derredor de las infecciones, la pus, sistemas digestivos defectuosos y la muerte; sobra decir que estas pláticas son los menos favoritas de Luigi, pero aun así aguantó la noche lo mejor que pudo.

Al regresar a Querétaro Luigi conoció a la hija de Ana Rosa. La impresión del encuentro fue tal, que ni el brasileño ni la niña podían estar juntos en la misma habitación sin hacerse burla, señas o ponerse sobrenombres. Esta conducta por parte de ambos obligó a la anfitriona a establecer diferentes horarios para que tanto el cibergalán, como la hija, pudieran hacer uso de la casa sin tener que verse siquiera. A pesar de todo las cosas fueron bien los primeros días, pero a la semana siguiente todo cambio.

Si la gente dice que todo cambio es bueno es porque la gente no podría estar más equivocada; si los dos tórtolos del ciberespacio hubieran seguido con su rutina habitual no hubieran tenido que enfrentarse a la realidad de que, en vivo, eran tan sexualmente incompatibles como una PC y una Mac. La primera noche que intentaron hacer el amor y fallaron le echaron la culpa al cansancio del viaje, a las diferencias culturales y hasta al nivel del mar, pero después se dieron cuenta de que simplemente no se excitaban el uno con el otro.

¿Qué sucedió? Uno habría pensado, al recordar las ardientes sesiones de sexo virtual que se aventaban, que cualquier roce de USB era suficiente para hacer que Ana Rosa gimiera y Luigi mojara todo; sin embargo ahora la cosa era aburridísima. No había ese misterio, ese saborcito de saber que alguien en otro país te está viendo; tampoco había esa sensación vouyerista de ver a otra persona desvestirse y masturbarse frente a una cámara web. El contacto de las pieles no era tan excitante como la caricia que la luz fría del monitor, que siempre hacía que los pezones de Ana Rosa se irguieran en “firmes”, como si fueran dos soldaditos.

Intentaron de todo para avivar su relación sexual, pero nada funcionó. Mas un día, mientras Luigi revisaba unas cajas con cosas viejas de Ana Rosa, descubrió un mouse, el de la computadora que ella había vendido y que desde ese instante no tendría más propósito que servir a los oscuros deseos de ambos. Emocionado con su descubrimiento la llamó. Ella, después de subir a su hija en el camión de la escuela, bajó a toda prisa. Entonces la pasión se desbordó. Luigi ató a Ana Rosa a la cabecera de la cama con el cordón de mouse. Ella se excitó inmediatamente y húmeda continuó con el juego, pidiéndole a su amante que le frotara el cuerpo con la bolita de la interfase, petición que él cumplió presuroso, entre muchas otras.

El mouse aguantó lo que pudo —más o menos como tres meses— pero el cordón terminó por reventarse la noche en que el brasileño era latigueado sexualmente por una Ana Rosa vestida de cuero. Sin este periférico la relación amorosa volvió a enfriarse, ayudada por supuesto de los constantes pleitos entre Luigi y la hija, la falta de trabajo del brasileño y los continuos reclamos de Ana Rosa, que exigía que el cibergalán hiciera algo con su vida.

Terminaron el catorce de febrero, al día siguiente Luigi tomó el avión de regreso a Sao Paulo, donde llegaría a destruir su computadora con un bate de béisbol; ya después desempacaría.

Ana Rosa por su lado trató de recuperar la vida que le quedaba; sin embargo algunas veces, cuando le da en serio la melancolía, se va a las tiendas de cómputo o a los congresos de Ingenieros en Sistemas del Tec, para tratar de vivir nuevamente ese gozo y esa pasión que sentía al estar frente a una computadora.

August 14, 2009

Cosa dice

Filed under: Cosa dice, Todas las plumas — CopyLife @ 11:05 pm

Rodrigo Castañeda

Dormirse en sus laureles

Dormirse en sus laureles es una expresión tan popular y tan llevada a la práctica en nuestros días que podría parecer que hablar de ella no tiene ningún sentido, pues en esto tiempos más de uno parece haberse dormido en sus laureles, mientras todos los demás aprovechan la oportunidad para despojarlo de lo poco que tenía.

Cuando decimos que alguien se ha dormido en sus laureles, nos referimos a que después de haber conseguido alguna gloria o algún triunfo ya no hace nada más, sino que se queda conforme con ello, muchas veces, a causa de estar maravillado con su éxito,  inconsciente de que se está estancando y que muchos otros lo están dejando atrás.

La expresión hace referencia al laurel, ese árbol cuyas ramas eran desde la época de los griegos consagradas al dios Apolo, que a su vez eraconsagrado a la belleza y la juventud. Pues por alguna razón  el buen Apolo quedo convertido en la  rama de laurel, cuyas hojas tan buenas para los caldos y otros platillos. Desde entonces las ramas de dicho árbol  se utilizan como expresión del algo o alguien excelso; ya sea como gobernante, símbolo de la victoria —en el más puro estilo Julio Cesar—, o como hombre de letras, ya que en la edad media los escritores y poetas solían colocarse un tocado de laurel, basta ver a Virgilio en la Divina Comedia.

La palabra laureado también proviene de la misma planta, pues se les entregaba una rama de laurel a los escritores que habían recibido varios premios.

Y Como yo no quiero dormirme en mis laureles voy a dejar aquí de hablar de tan especial planta, no sin antes mencionar que la palabra bachillerato puede tener también su raíz en el laurel, pues parece derivarse de baccae lauri (atus), que se traduce como “coronado con laurel”

Residuo estelar

Filed under: Residuo estelar, Todas las plumas — CopyLife @ 10:57 pm

Maricarmen Pitol

Indignación

¿30% de aumento al transporte público? No encuentro palabras para expresar lo que siento, es asi como pedí prestadas las suyas a Roberto Juarroz,  poeta argentino: “Hemos llegado a una situación trágica, la sociedad que debía de proteger al hombre, le ha mentido y lo ha traicionado.”  Camiones irrespetuosos de toda ley de tránsito, irrespetuosos  de peatones y coches, irrespetuosos de sus pasajeros, son premiados con un 30% en su cuota, ¿será en esta proporción que mejorará el servicio?, ¿será en esta proporción que se les exigirá el cumplimiento del reglamento de tránsito?, ¿será en esta proporción que el resto de la ciudadanía podremos sentirnos seguros frente a sus abusos?

Indignación, vergüenza frente a medidas que afectan tan terriblemente a la ciudadanía y la tornan impotente. Y vuelvo a Juarroz:

Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.

Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.

Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.

Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.

Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.

Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.

¿Y si perdimos la esperanza en nuestros gobernantes, qué hacemos?

Oido en la red

Filed under: Oido en la red, Todas las plumas — CopyLife @ 10:54 pm

Marién Ortiz

Hay podcasts que van más allá de la publicación de un capítulo periódico sobre lo qué sea que traten; que aprovechan el uso de Internet como un medio de difusión de manera más compleja que sólo ser vistos y escuchados. Un ejemplo es el de “Four Eyed Monsters“, del que ya he escrito anteriormente. Otro ejemplo es el trabajo del escritor de ciencia ficción/terror/acción sangrienta/y demás, Scott Sigler. Él se auto-nombra como el autor de la  primera novela-podcast, una aventura de ciencia ficción titulada EarthCore.

Sigler tenía, en 2001,  un contrato con Time Warner para publicar tres novelas, pero después de 9/11 y con una depresión económica, Time Warner decidió que siempre no, que su obra no iba a ser rentable. En su búsqueda de otras opciones de publicación encontró el podcasting y le apareció un foco en la cabeza.

En 2005 lanzó la novela como un podcast gratuito de 20 capítulos, uno por semana, con una duración aproximada de 40 min. Tuvo más de 25,000 descargas. Con esa prueba como garantía de éxito logró unos meses después su publicación impresa en una editorial llamada Dragon Moon Press. En el 2006 apareció en iTunes como audio libro de descarga con costo.

Después de EarthCore, ha publicado otras novelas-podcast llenas de aventura, drama, sanguinolentez hi-tec, acción y más acción. Estas son, Ancestor, Infected, The Rookie, y la nueva Nocturnal. Sus novelas han sido un éxito y han tenido alrededor de 3 millones de descargas en conjunto.  Tiene además, otro podcast llamado Bloodcast, en donde publica sus cuentos.

Sigler trabaja de la siguiente manera: Primero transmite sus libros como podcast de manera gratuita, para crear audiencia. Cuando la primera corrida del podcast termina, lo vende como audio libro descargable a un precio accesible de $9.99. Y posteriormente lo publica de manera impresa. En 2007 lanzó Ancestor en PDF y dos semanas después salió a la venta en Amazon. A pesar de haber sido lanzado poco tiempo antes gratis, Ancestor alcanzó, el día de su “estreno”, el #7 en la lista de Amazon de libros más vendidos, y el ¡#1 en su género!

Las historias en sí, yo las catalogaría como entretenidas películas de acción para un sábado en la tarde.  La narración es fluida y los capítulos siempre se quedan en un momento emocionante para enganchar al lector a que baje el siguiente capítulo. Para Sigler es importante estar en control de su trabajo, así que además de producir, promocionar y vender sus libros, él mismo narra las historias y hace casi todas las voces y efectos de los personajes.

Actualmente está trabajando en las secuelas de sus novelas, e Infected está en preproducción para convertirse en una película.

Sigler ha hecho algo que no se había hecho antes, pues al ser capaz de proveer, algo que sólo podían hacer las grandes casas editoras, pudo hacerse de una gran audiencia y creó una nueva manera de publicar, entretener, vender y también, de podcastear.

La historia del sexo

Filed under: La historia del sexo, Todas las plumas — CopyLife @ 10:44 pm

Rodrigo Castañeda

El ciberbrasileño parte 2

No volví a ver a Ana Rosa por tres o cuatro meses. Yo creo que eso del cybersexo le funcionó pues cuando E y yo nos la volvimos a encontrar —esta vez en una tienda de computadoras del centro— estaba toda pálida, como si no hubiera salido a la calle desde el día que me la encontré.

—Hola manitos, ¿cómostán?  —nos preguntó viéndonos con unos ojos rojos de pupilas muy dilatadas. Yo bajé la cabeza tratando de esquivar esa visión que me afectaba los nervioso, metí las manos en los bolsillos del pantalón e hice un gesto ambiguo con la cabeza, después, sin saber qué hacer por los nervios saqué una mano y se la di a E.

—Muy bien y tú, ¿dónde te has metido mujer? —preguntó con interés hipócrita E.

—Pues ya vez manita, reteocupada pero bien. Disfrutando de mi novio como no tienes una idea.

—Pues tienes que contarme. ¿Qué? ¿Cuándo nos vamos a tomar un café? —preguntó E, ajena a los apretones de mano que le daba para darle a entender que yo no tenía humor de salir con Ana Rosa.

—Ay manita, pues que les parece si nos vemos mañana, así salimos los cuatro y les presento a Luigi, les va a caer de maravilla.

Quedamos de vernos la tarde siguiente en el Samborns. Nosotros llegamos temprano, hojeamos en silencio las revistas por un rato y después entramos al restaurante. Nos sentaron en la sección de fumadores, muy a mi pesar, pues ya llevaba dos semanas tratando de dejar el cigarro. Hacía mucho que no iba a uno de esos restaurantes. Mientras E ponía crema a su café, yo tome del centro de la mesa la estructura de plástico que habitualmente trae el menú del mes y la banderita que anunciaba el Internet móvil. Burrito, pozole, tostadas de pata; la verdad es que lo único que se me antojaba eran unos huevos motuleños que estaban en la sección de desayunos y que habían dejado de servir hace seis horas, junto con el resto de los desayunos. Regresé decepcionado el menú a la mesa.

Ana Rosa llegó media hora después. La luz fosforescente del lugar le daba un aire mortecino a su rostro; se veía flaca y algo jorobada. Colgando de su hombro derecho llevaba una gran bolsa que detenía con todo el brazo. Nos extrañó ver que llegaba sola, pues recordabamos su promesa de trae a Luigi, su cybergalán, pero supusimos que algún imprevisto habría pasado.

Llegó hasta la mesa y después de saludarnos de beso se sentó. Dejó la bolsa a su lado en el asiento. Con un sonoro zip  la abrió y sacó de su interior una laptop de color plateado. La colocó sobre el mantel y la encendió.

—¿Y eso? —pregunté extrañado al escuchar la música que indicaba que “Windows se está iniciando”

—Les dije que iba a venir con Luigi, ¿no manitos? Pues aquí está.

Y ahí estaba, en 1024 x 768 pixeles de resolución, directo desde Brasil. Ana Rosa terminó de conectar la cámara web y un micrófono. Volteó la laptop hacia nuestros rostros y nos presentó.

La velada fue la primera de muchas reuniones incómodas que compartiríamos con Ana Rosa y su conexión de banda ancha. Claro que pudimos habernos negado a asistir a las fiestas y cenas que ella organizaba, pero eran de esas situaciones en las que a uno se le hace difícil decir que no. Siempre era lo mismo: llegábamos a su casa y en la sala estaba la computadora, la cámara y el micrófono, todo dispuesto para que Luigi pudiera estar con nosotros vía satélite. Cuando llegaba el momento de cenar Ana Rosa tomaba la máquina y la llevaba hasta la mesa del comedor donde la sentaba en la cabecera. Los invitados que aún no se acostumbraban al ese extraño ritual veían con asombro las extravagancias de nuestra anfitriona.

Creería que Luigi no era un mal tipo si lo hubiera conocido en vivo, pero la verdad es que en esas circunstancias se despertaban todas mis sospechas; ¿qué tal que no era quien decía ser?, ¿y si lo buscaba la policía?, ¿cómo sabíamos que en todas esas cenas no iba desnudo de la cintura para abajo? Comencé a pensar lo peor, que en realidad Luigi era un vividor, que a lo mejor ni vivía en Brasil, sino que tenía su casa en una colonia popular de Pachuca, donde también vivían su esposa y sus tres hijos. Sospeché que nada más andaba con Ana Rosa para sacarle dinero a cambio de unos cuantos bits de placer; sin embargo nunca pude averiguar nada. Las reuniones  terminaban constantemente de la misma manera: con nuestra anfitriona borracha, ignorándonos a todos menos a la computadora que tomaba con sus manos y tambaleando se la llevaba hasta la habitación, después de un rato se escuchaban los gemidos de ella y el modem que escupía chillidos buscando  señal. Salíamos de la casa de Ana Rosa sin hacer ruido, y yo siempre salía imaginándome con un morbo exquisito,las cantidad de porquerías que estaría haciendo con el mouse en ese momento.

August 7, 2009

Cosa dice

Filed under: Cosa dice — CopyLife @ 5:03 pm

Rodrigo Castañeda

Ya te veo besugo

Mi abuela era una de esas personas a las que no se le podía engañar, no importa cuánto se intentara parecía que la vieja tenía un sexto sentido, por lo que cada vez que íbamos a su casa todos los primos, teníamos que andarnos con mucho cuidado para hacer travesuras, pues la abuela estaba siempre un paso delante de nosotros.

Con el tiempo se volvió una especie de juego entre la abuela y los primos el ver si se podía consumar o no la travesura; sin embargo en la mayoría de las ocasiones la abuela siempre nos descubría, nada más bastaba con que nos echara una mirada  y nos dijera “ya te veo besugo, que tienes el ojo claro”, para que diéramos por perdido el juego y nos portáramos bien.

Ya te veo besugo, que tienes el ojo claro, es una clara referencia a que nuestras intenciones han sido descubiertas, y es que una de las maneras tradicionales para saber si el pescado es fresco o no tiene que ver con el brillo de sus ojos. Así, mirándonos los ojos la abuela sabía perfectamente cuáles eran nuestras intenciones, por lo que no dudaba en echarnos de cabeza. Bien dicen por ahí que los ojos son las ventanas del alma.

De cualquier forma, y a pesar de ser descubiertos, los primos siempre estábamos listos para la siguiente ocasión, en la que la astucia de la abuela y la nuestra propia se medirían otra vez, lo más probable, en la siguiente comida familiar en su casa.

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