Rodrigo Castañeda
Cuando hablamos de literatura digital podemos enfocarnos en varios aspectos: la literatura ergódica, el net art, los videojuegos o los textos tradicionales que han sido digitalizados. Cada día, este último, toma más fuerza en la sociedad con proyectos como el “Gutenberg” o aparatos como las “Palm”, los iPhones, los libros electrónicos de Sony o el Kindle de Amazón.
Y no es para menos, si hay algo que nos ha demostrado este nuevo milenio, y el final del anterior, es que a las personas les gusta la portabilidad y por lo tanto están dispuestas a pagar por ella. Ya desde la creación del Walkman por Sony, se planteó la posibilidad de que fuéramos a todos lados con nuestra música. A partir de ahí los celulares, las computadoras personales, los reproductores de DVD y las consolas de videojuegos, por mencionar sólo algunos ejemplos, han implementado sistemas portátiles que nos permiten disfrutar de estas cosas en cualquier sitio, tal y como si estuviéramos en nuestra casa.
Si la tendencia mundial tecnológica es que todo sea portable y digital ¿por qué no los libros? Actualmente se están desarrollando nuevos conceptos con el fin de atraer a los lectores no tradicionales, es decir a aquellos que antes no eran capaces o no tenía el interés de agarrar un libro, ni en defensa propia. Ya sea a través de los audio libros, los archivos TXT e incluso los JPG, muchas más personas están encontrándose con el placer de los clásicos; incluso aquellos a quienes ya no se les facilitaba leer por razones médicas, pueden reencontrarse con este viejo gusto gracias a las muchas alternativas que ofrece la era digital
Ya los recintos dedicados al acopio de libros —las bibliotecas—, que en todo el mundo han ido cayendo, en algunos lados más en otros menos, en desuso, están implementando nuevas campañas que invitan a los usuarios a acercarse nuevamente a ellas a través de los nuevos modelos digitales.
Una de estas campañas, por ejemplo, es la implementada por la biblioteca pública de Phoenix, Arizona, que invita a sus usuarios a descargar música y libros completamente gratis, lo único que se necesita es un carnet de la biblioteca y una computadora con conexión a Internet.
De cualquier manera estas nuevas políticas y tecnologías no erradicarán al objeto libro, pues recordemos que uno de los primeros objetos de entretenimientos fueron los libros de bolsillo, que aún ahora continúan vendiéndose y todavía son la mejor opción para leer fuera de casa.
Rodrigo Castañeda
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Kazuo Koike
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